La niebla del valle


Es más cómodo mirar hacia abajo que hacia arriba, y hoy siento pesar incluso por el viento que viaja en la noche helada. Las noches gélidas de Granada aguardan en silencio a la bruma que nace de la falda de las montañas, como un extraño ser deseoso de abrazar, de lamer, de conocer, nacido de las entrañas de lo imperecedero.

He subido hasta aquí sólo para eso. Espero contemplar mañana el despertar de este silencioso monstruo, resulta corta la noche si pienso en él. Saludarlo mientras fumo y observo alejarse mis ridículos aros de humo. Observar como un testigo cobarde cómo son devorados por las fauces de la misma niebla que debió observar Lorca con sus propios ojos en su último amanecer.

Un trago por los poetas muertos, que nunca abandonan nuestra memoria. Otro trago por mí.

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~ por kikehernandez en enero 19, 2010.

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